La primera vez que Lucas se masturbó tardo mas de una semana en experimentar realmente lo que era un orgasmo.
Siempre había sido algo precoz en los asuntos sexuales, pero sus conocimientos se limitaban a la parte teórica, había leído muchos textos y había preguntado algunas cosas pero en realidad no había experimentado mucho.
En esa ocasión se encontraba en casa de sus primos y un día vio como su primo mayor trataba de disimular una erección bastante obvia. Al preguntarle como haría para que se bajara la erección, el primo sencillamente dijo que masturbándose.
A Lucas eso le llamo la atención, constantemente tenia erecciones; pero no había pensado que mediante la masturbación las evitaría. Ese mismo día al entrar al baño y estar completamente desnudo y sentir su verga erecta decidió masturbarse por primera vez.
Lentamente abrió el agua de la regadera y se metió en ella mientras acariciaba su escroto y sentía como sus testículos se ponían duros y se compactaban pegados a su cuerpo. La sensación del cosquilleo provocado por sus manos y el agua caliente bajando por su cuerpo lo empezaba a excitar cada vez más, aunque estas sensaciones eran nuevas para él.
Tocaba su pene y sentía un cosquilleo hasta la garganta, cuando tomo un poco de enjuague y empezó el tradicional movimiento de sube y baja a lo largo de su erecto e hirviente pene sintió como un súbito mareo se apoderaba de él.
El tiempo se detuvo para él; pero en realidad estaba pasando mas aprisa de lo que pensaba fue por eso que cuando un golpe en la puerta lo distrajo se dio cuenta que aun faltaban muchas personas por bañarse. Pero no podía detenerse, no ahora que estaba tan cerca.
Su cuerpo empezó a estremecerse, su respiración se agito y de pronto se detuvo. Para Lucas el hecho que hubiese pasado eso era señal que se había masturbado. Es decir, no llegó a eyacular. Lo que su auto masaje le provocó había sido tan intenso que pensaba que eso era todo.
Así pasaron varios días en los que religiosamente a la misma hora se encerraba en el baño y mientras se bañaba se acariciaba y llegaba a la punta del éxtasis. Su primo se dio cuenta de esta nueva actividad ya que era visiblemente notorio que se tardara tanto en la regadera así que un día se acercó a él y le preguntó: "que tan lejos llegas cuando disparas"
Lucas se quedó callado no sabia que decir, es más no entendía lo que era disparar. Su primo se rió y comento lo cómica que era la situación.
Los días nuevamente pasaron y Lucas se masturbaba hasta sentir la agitación, siempre era igual, en la mañana mientras se bañaba. Durante el día pensaba en lo que había sentido y su verga se ponía dura; pero no hacía nada.
Y de pronto sucedió, sucedió que en la mañana no pudo jugar con su verga y se quedó ansioso todo el día, más veces que de costumbre tuvo erecciones y se sentía en general muy excitado. Al llegar la noche y estar acostado en su cama empezó a tocarse.
Llevaba puesto un pijama de con camisa de botones por lo que lo primero que hizo fue abrir los botones y empezar a acariciar su pecho, mismo que aún no contaba con ningún pelo; pero a él el suave roce de sus dedos con su piel como durazno le gustaba.
El bulto en el pantalón ya era notable, por lo que liberó su verga del pantalón pero retuvo sus testículos con el resorte del mismo, así acariciaba su pecho, abdomen y pene. Poco a poco fue sintiendo como sus testículos se pegaban a su cuerpo y la sensación de calor se hacia deliciosamente notoria...
Su respiración empezó a acelerarse por lo que decidió que pronto debería de acabar su sesión; pero algo en su interior lo invitaba a seguir con sus caricias.
Arriesgándose a ser descubierto por su primo, que dormía en la cama de al lado, Lucas decidió desvestirse por completo, haciendo las sabanas a un lado y sacándose el pijama, Lucas estaba desnudo sobre la cama.
Una suave brisa fría se metía por la ventana y acariciaba su cuerpo. Eso le excitaba, habían muchas sensaciones nuevas que lo maravillaban.
Con una mano jugaba con su verga mientras que con la otra se acaricia el resto del cuerpo y lo que tenía a su alcance.
Imaginaba a personas desnudas aunque no entendía mucho, se centraba en las sensaciones y en lo rico que sentía.
Su respiración se agitó nuevamente estaba llegando a punto que el ya conocía y, sin embargo, continuaba acariciándose y jugando con su verga empalmada.
Los movimientos ascendentes y descendentes seguían, sentía que la respiración no el era suficiente. Un extraño ahogamiento lo invadió, abrió un poco la boca para respirar y en vez de eso un gemido salio de su garganta y de pronto…
De su miembro erecto empezó a salir disparado un chorro de semen caliente que fue a impactarse en su cachete, la sensación era tan fuerte que ni tiempo le dio para esquivar los siguientes “disparos”.
Lucas había tenido un orgasmo copioso que había dejado rastro en su cara.
No podía reaccionar, trataba de normalizar su respiración mientras seguía acariciando su cuerpo, mas no su pene que se había puesto extremadamente sensible y el cosquilleo era demasiado.
Con cuidado se levantó y tomando una playera que estaba en el suelo se limpio la cara y el pecho. Solo pudo ponerse el pijama de nuevo y un fuerte sueño incontrolable lo invadió…
Cuando su primo le volvió a preguntar por los disparos, Lucas orgulloso dijo, hasta la cara y la almohada.
