domingo, 5 de octubre de 2008

Reflejos

Cuanto tiempo llevaba observándolo no lo sabía. Había sentido su mirada desde que el había entrado en la habitación, al principio fue disimulada, pero poco a poco se había vuelto algo obvio. Desde algún lugar lo miraba, no sólo eso, lo observaba y vigilaba cada uno de sus movimientos.

Lucas había entrado en la recámara después de un largo baño en la ducha en donde había cumplido con todos los requisitos de una buena limpieza, hacía falta cortarse el pelo y la pulcritud se reflejaría en todo su cuerpo.

Al llegar a la pieza se despojó de lo único que cubría su cuerpo, y dejando la toalla en el suelo se dispuso a caminar con calma mientras elegía la ropa que habría de ponerse. Esto mientras ordenaba las cosas que habían en el suelo y recogía un poco su habitación. Su cuerpo brillaba al sol. Emanaba algunas zonas vapor.

De pronto lo sintió. Sintió como dos ojos se clavaban en su cuerpo, no en alguna parte en específico, sino en todo el conjunto que dejaba ver algunas gotas de agua aun pegadas en la piel.

Decidió no prestar atención a la mirada, pero no pudo evitar ser un poco mas estilizado en sus movimientos y en cada uno de ellos mostraba un particular interés en marcar los músculos de su cuerpo.

Volteó de reojo y ahí estaban los ojos viéndolo, brillaban como luna en noche oscura, como los ojos de un depredador a punto de abalanzarse sobre su presa. Lucas sonreía, aun era capaz de despertar ese tipo de miradas.

Poco a poco el cuarto empezó a estar recogido por lo que debía empezar a ver que ropa ponerse. Lo primero fue decidir si serían boxers o un slip, se probó los dos y dejó que su admirador decidiera, bastó un arque de cejas para comprobar que los boxers no serían la mejor opción este día.

Un slip color blanco empezó a cubrir el cuerpo de Lucas que se oponía a ello y constantemente bajaba la linea de la cintura, los ojos de Lucas se mezclaban con los otros dos...era un juego y Lucas lo disfrutaba. Modelaba su cuerpo y experimentaba con su pelo algún peinado nuevo.

Un accesorio era suficiente para sentirse completamente vestido; pero aun así busco entre los pantalones alguno que no lo hiciera ver demasiado pequeño.

Los ojos lo seguían por todas partes y celebraban las acciones de este joven despreocupado por su existencia. Ellos fueron testigos cuando Lucas decidió cubrirse el abdomen con una playera que solo dejaba ver dos testigos de su anatomía y cuando decidió acomodar su pelo de manera casual.

Ambos sabían que el tiempo había terminado y que sería hasta otra ocasión cuando se verían de nuevo. Al salir de su cuarto un último pensamiento invadió la mente de Lucas:

"Tengo que limpiar los espejos, ya no reflejan como siempre"